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En los años 30' Hollywood hervía de jóvenes talentos, americanos y
exiliados europeos, que juntos llevaron a los grandes estudios a
alcanzar su llamada época dorada.
Mientras tanto, en la desconocida España el gobierno de la jóven
República intentaba modernizar el país y situarlo en la senda de las
democracias occidentales. Lo que no gustaba a los sectores más
conservadores de la sociedad, que apoyaron el alzamiento del
General Franco, con el que se inició la Guerra Civil Española (1936-
1939).
Este conflicto, aparentemente muy alejado de esos artistas de élite
y
glamour, significó mucho para sus mentes inquietas. El ataque a
la incipiente república democrática evidenció el compromiso
con la democracia y la libertad de aquellos artistas. Entonces
decidieron pasar a la acción (nunca mejor dicho), y
usar como arma
su medio de
expresión: el cine. Ernest Hemingway , Dashiell
Hammett , Lillian
Hellman , Dorothy Parker, entre otros, se
unieron para producir el documental Tierra española, con el
objetivo de contrarrestar la
propaganda profranquista que
efectuaban los medios conservadores en los E E. U U.
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A partir de ese momento y hasta la muerte de Franco
(1975), Hollywood produjo más de 50 películas de
todos los géneros - aventuras, cine negro, comedia
romántica , etc - , con referencias a la
Guerra Civil
Española, evidenciando así la intensidad del impacto que la contienda ejerció en estos artistas.
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Durante la guerra se hicieron filmes como Bloqueo (1938), un drama de guerra donde el personaje principal, interpretado por Henry Fonda, hace un llamamiento directo y explícito a la intervención internacional para frenar “el asesinato de gente inocente”.
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Algunos de nuestros protagonistas prefirieron realizar acciones más directas y viajaron a España: Hemingway y Dorothy Parker escribieron crónicas des del campo de batalla; Errol Flynn fue a visitar y dar ánimos en nombre de sus compañeros al bando republicano. Y el guionista Alvah Bessie, arriesgó su vida luchando en el Batallón Lincoln de las Brigadas Internacionales. |
La derrota de la España democrática dejó una “herida abierta en el corazón de los artistas liberales de
Hollywood” (en expresión del director Fred Zinneman), lo que les llevó a homenajear a la República en varias
obras de los primeros años 40 (en los Oscar de 1943 competían 5 películas con referencias directas al
conflicto español).
Muchas de ellas utilizaban el caso español como argumento a favor de la participación de los EE.UU. en la 2ª
Guerra Mundial. Billy Wilder en Levantate mi amor, Lillian Hellman en Watch On The Rhine, John Garfield en
The Fallen Sparrow , Bogart en Casablanca..., entonan cantos a favor de la necesidad de defender la
democracia ante el fascismo. Si bien este espíritu no estuvo exento de conflicto con parte de la sociedad
americana, el gobierno y la propia industria cinematográfica.
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Por quien doblan las campanas, es un ejemplo manifiesto de las
contradicciones en las que estaba sumida la creación en Hollywood:
la adaptación cinematográfica más universal sobre la Guerra Cívil Española, basada
en la novela de Ernest Hemingway, uno de los principales defensores de la República,
fue llevada a cabo por un director (Sam Wood) manifiestamente
partidario de la causa franquista. |
Después de la 2ª Guerra Mundial, nuestros protagonistas, firmes en sus convicciones, sufrieron el acoso
político en los duros interrogatorios que pasaron a la historia como la caza de brujas. En ellos se les
acusaba de ser “Antifascistas prematuros” por haber apoyado a la República española antes de que el Eje
manifestara sin tapujos sus aspiraciones bélicas. Algunos pasaron largas temporadas en prisión (“los 10 de
Hollywood”) y otros vieron su carrera arruinada para siempre. Algunos sufrieron ambas formas de represión
como es el caso de Alvah Bessie.
Como consecuencia de este ambiente inquisitorial, en los años 50
el
recuerdo de la Guerra Civil Española cambia de registro. Es lo
que
puede verse en la adaptación de otra obra de Hemingway, Las
nieves
del Kilimanjaro (1953), que desprestigia la figura, antes
heroica, del
brigadista internacional. La película se produce en el
mismo momento en que los E E . U U inician relaciones
diplomáticas con España frente
a la que consideran una amenaza
común: el comunismo. |
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El espíritu contestatario de los años 60 permite que algunos
artistas retomen su compromiso donde
lo
dejaron. En Y llegó el día de la
venganza (1964), Fred Zinnemann recupera el halo
romántico de la
guerra al adaptar el final de Quico Sabaté, uno de
los últimos maquis, muerto por la Guardia Civil en 1961.
En 1968, Alvah Bessie co-guioniza junto a Román Gubern y Jaime Camino España otra vez, una insólita producción española inspirada en su experiencia como brigadista.
En los 70 llega el relevo generacional, que introduce de nuevo cierta preocupación política dentro de la
producción hollywoodiense: Sidney Pollack y Martin Ritt recogen, en Tal como éramos (1973) y La tapadera
(1976), la llama del compromiso político y homenajean a esa generación de artistas que lucharon y sufrieron
por la defensa de una causa que parecía no ser suya, pero que en realidad era de todos.
Porque, como dice uno de los entrevistados en Hollywood contra Franco, las ideas políticas también
conforman la personalidad de cada uno de nosotros.
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